sábado, 31 de enero de 2015

Día 15 en Venezia




Después de otra noche sin dormir absolutamente nada (esta vez de forma literal), a las 6 de la mañana fui a despertar a Marco para que terminase su maleta ya que el grupo de los alemanes (y Junia) se iban a las 7 en un par de taxis para Ljubljana y allí cogerían un tren para Hamburgo. Así que ya, desde tan temprano, comenzaron las despedidas y las consecuentes lágrimas.


Después subí de nuevo a la habitación para terminar de hacer yo mi maleta (que menos mal no estaban muy desperdigadas las cosas), y además me duché para aguantar ya todo el día.


Cuando terminamos Ángel y yo, nos bajamos a desayunar (el grupo de españoles con Teresa y Filipa). Y al acabar llegó Polona para decirnos que teníamos que hacernos nuestros propios sándwiches para comer hoy.


Cuando ya teníamos todo listo y estábamos todos, nos despedimos de los Eslovacos y de Aye (que se quedaban un poco más, ya que se iban después de comer), y tras bajar la cuesta y antes de que llegara el autobús también nos despedimos de los eslovenos (con más y más lágrimas).


Luego cogimos el autobús con dirección Marco Polo (Venezia), dónde cogían el avión los ingleses, italianos y portugueses, y que por culpa del mal estado de la carretera estos últimos casi pierden el vuelo!


Tras otra despedida rápida más emotiva, dura y con todavía más lágrimas… Nos volvimos al autobús ya solo el grupo de España con una buena sesión de yeleo (en la que se confesaron todos los rumores del encuentro) de camino al aeropuerto de Treviso, donde tuvimos que esperar unas 7 horas hasta que pudimos facturar y embarcar para terminar finalmente nuestro viaje. (Con unos pequeños inconvenientes con la cola de embarque, en la que nos equivocamos…).


Tras unas 3 horas de vuelo llegamos a Málaga, fuimos a por las maletas y nos despedimos entre nosotros en el lugar dónde hace dos semanas nos encontramos para comenzar esta aventura.


Han sido 2 semanas complétamente “osem”, que se me han pasado volando pese a tooooodas las cosas que hemos hecho y que nos han ocurrido. He conocido a la que ahora es ya parte de mi familia (unas 60 personas en total!), con quienes he compartido prácticamente todo.


Ha sido una experiencia alucinante, que ha superado extensamente mis expectativas. Espero poder repetir el año que viene (dónde sea!), aunque no creo que aguante tanto tiempo sin ver a esta gente… Así que a ver si es cierto los que dijeron que vendrían, y sino tendré que plantarme yo en sus casas!










Día 14 en Portorož




Tras apenas dormir NADA comenzó el último día del encuentro con un desayuno casi inexistente. (Gonzalo: «El té estaba bueno»)


Y después de eso me fui a la ducha para arreglarme un poco y quitarme el tatuaje que tenía en el brazo. Para luego volvernos a juntar en el patio trasero para un pequeño Pleno por parte de Remo y luego hacer el “Juego de la Banana”, que consistía en colocarnos en fila haciendo el contorno de un plátano para ir girando y hablar todos con todos los miembros del encuentro y decirnos las cosas que más nos han gustado de los demás.


Después de que algunos soltaran lágrimas (y he de confesar que a mi casi se me escapan…) fuimos directamente a comer y tras eso la gente se fue a la playa, pero los españoles nos quedamos rellenando una “encuesta de reflexión” sobre el encuentro para luego tener tiempo libre para bajar a la calle a comprar algún souvenir, dormir una siesta o simplemente dar un paseo y comprar alguna porquería en el Mercator.


En torno a las 6 teníamos que volver a juntarnos como grupo para planificar esta noche y luego ir ya a cenar.


Cuando acabamos nos subimos Gonzalo y yo a escribir unas cartas hasta que nos llamaron para bajar al “GAME SHOW” de los ingleses… En el que mi equipo quedó empatado a puntos como siempre en la E.P.A. (aunque yo gané mi prueba y me llevé una camiseta!).


Cuando terminaron, y después de recoger, terminé de escribir las cartas y me llamaron para ir a la playa a pasar la última noche allí. Última y accidentada; problemas de celos, de alcohol, de peleas… Una bonita forma de despedirse del encuentro…


Pero en fin, al menos yo la disfruté y pude ver el amanecer en una cala entre Portorož y Piran. Ver el amanecer en el Adriático es algo alucinante también, la verdad… Una de esas experiencias inolvidables que guardaré en mi memoria para siempre :)










Día 15 en Venezia



Después de otra noche sin dormir absolutamente nada (esta vez de forma literal), a las 6 de la mañana fui a despertar a Marco para que terminase su maleta ya que el grupo de los alemanes (y Junia) se iban a las 7 en un par de taxis para Ljubljana y allí cogerían un tren para Hamburgo. Así que ya, desde tan temprano, comenzaron las despedidas y las consecuentes lágrimas.


Después subí de nuevo a la habitación para terminar de hacer yo mi maleta (que menos mal no estaban muy desperdigadas las cosas), y además me duché para aguantar ya todo el día.


Cuando terminamos Ángel y yo, nos bajamos a desayunar (el grupo de españoles con Teresa y Filipa). Y al acabar llegó Polona para decirnos que teníamos que hacernos nuestros propios sándwiches para comer hoy.


Cuando ya teníamos todo listo y estábamos todos, nos despedimos de los Eslovacos y de Aye (que se quedaban un poco más, ya que se iban después de comer), y tras bajar la cuesta y antes de que llegara el autobús también nos despedimos de los eslovenos (con más y más lágrimas).


Luego cogimos el autobús con dirección Marco Polo (Venezia), dónde cogían el avión los ingleses, italianos y portugueses, y que por culpa del mal estado de la carretera estos últimos casi pierden el vuelo!


Tras otra despedida rápida más emotiva, dura y con todavía más lágrimas… Nos volvimos al autobús ya solo el grupo de España con una buena sesión de yeleo (en la que se confesaron todos los rumores del encuentro) de camino al aeropuerto de Treviso, donde tuvimos que esperar unas 7 horas hasta que pudimos facturar y embarcar para terminar finalmente nuestro viaje. (Con unos pequeños inconvenientes con la cola de embarque, en la que nos equivocamos…).


Tras unas 3 horas de vuelo llegamos a Málaga, fuimos a por las maletas y nos despedimos entre nosotros en el lugar dónde hace dos semanas nos encontramos para comenzar esta aventura.


Han sido 2 semanas complétamente “osem”, que se me han pasado volando pese a tooooodas las cosas que hemos hecho y que nos han ocurrido. He conocido a la que ahora es ya parte de mi familia (unas 60 personas en total!), con quienes he compartido prácticamente todo.


Ha sido una experiencia alucinante, que ha superado extensamente mis expectativas. Espero poder repetir el año que viene (dónde sea!), aunque no creo que aguante tanto tiempo sin ver a esta gente… Así que a ver si es cierto los que dijeron que vendrían, y sino tendré que plantarme yo en sus casas!








Día 14 en Portorož



Tras apenas dormir NADA comenzó el último día del encuentro con un desayuno casi inexistente. (Gonzalo: «El té estaba bueno»)


Y después de eso me fui a la ducha para arreglarme un poco y quitarme el tatuaje que tenía en el brazo. Para luego volvernos a juntar en el patio trasero para un pequeño Pleno por parte de Remo y luego hacer el “Juego de la Banana”, que consistía en colocarnos en fila haciendo el contorno de un plátano para ir girando y hablar todos con todos los miembros del encuentro y decirnos las cosas que más nos han gustado de los demás.


Después de que algunos soltaran lágrimas (y he de confesar que a mi casi se me escapan…) fuimos directamente a comer y tras eso la gente se fue a la playa, pero los españoles nos quedamos rellenando una “encuesta de reflexión” sobre el encuentro para luego tener tiempo libre para bajar a la calle a comprar algún souvenir, dormir una siesta o simplemente dar un paseo y comprar alguna porquería en el Mercator.


En torno a las 6 teníamos que volver a juntarnos como grupo para planificar esta noche y luego ir ya a cenar.


Cuando acabamos nos subimos Gonzalo y yo a escribir unas cartas hasta que nos llamaron para bajar al “GAME SHOW” de los ingleses… En el que mi equipo quedó empatado a puntos como siempre en la E.P.A. (aunque yo gané mi prueba y me llevé una camiseta!).


Cuando terminaron, y después de recoger, terminé de escribir las cartas y me llamaron para ir a la playa a pasar la última noche allí. Última y accidentada; problemas de celos, de alcohol, de peleas… Una bonita forma de despedirse del encuentro…


Pero en fin, al menos yo la disfruté y pude ver el amanecer en una cala entre Portorož y Piran. Ver el amanecer en el Adriático es algo alucinante también, la verdad… Una de esas experiencias inolvidables que guardaré en mi memoria para siempre :)








Día 15 en Venezia


Después de otra noche sin dormir absolutamente nada (esta vez de forma literal), a las 6 de la mañana fui a despertar a Marco para que terminase su maleta ya que el grupo de los alemanes (y Junia) se iban a las 7 en un par de taxis para Ljubljana y allí cogerían un tren para Hamburgo. Así que ya, desde tan temprano, comenzaron las despedidas y las consecuentes lágrimas.


Después subí de nuevo a la habitación para terminar de hacer yo mi maleta (que menos mal no estaban muy desperdigadas las cosas), y además me duché para aguantar ya todo el día.


Cuando terminamos Ángel y yo, nos bajamos a desayunar (el grupo de españoles con Teresa y Filipa). Y al acabar llegó Polona para decirnos que teníamos que hacernos nuestros propios sándwiches para comer hoy.


Cuando ya teníamos todo listo y estábamos todos, nos despedimos de los Eslovacos y de Aye (que se quedaban un poco más, ya que se iban después de comer), y tras bajar la cuesta y antes de que llegara el autobús también nos despedimos de los eslovenos (con más y más lágrimas).


Luego cogimos el autobús con dirección Marco Polo (Venezia), dónde cogían el avión los ingleses, italianos y portugueses, y que por culpa del mal estado de la carretera estos últimos casi pierden el vuelo!


Tras otra despedida rápida más emotiva, dura y con todavía más lágrimas… Nos volvimos al autobús ya solo el grupo de España con una buena sesión de yeleo (en la que se confesaron todos los rumores del encuentro) de camino al aeropuerto de Treviso, donde tuvimos que esperar unas 7 horas hasta que pudimos facturar y embarcar para terminar finalmente nuestro viaje. (Con unos pequeños inconvenientes con la cola de embarque, en la que nos equivocamos…).


Tras unas 3 horas de vuelo llegamos a Málaga, fuimos a por las maletas y nos despedimos entre nosotros en el lugar dónde hace dos semanas nos encontramos para comenzar esta aventura.


Han sido 2 semanas complétamente “osem”, que se me han pasado volando pese a tooooodas las cosas que hemos hecho y que nos han ocurrido. He conocido a la que ahora es ya parte de mi familia (unas 60 personas en total!), con quienes he compartido prácticamente todo.


Ha sido una experiencia alucinante, que ha superado extensamente mis expectativas. Espero poder repetir el año que viene (dónde sea!), aunque no creo que aguante tanto tiempo sin ver a esta gente… Así que a ver si es cierto los que dijeron que vendrían, y sino tendré que plantarme yo en sus casas!






Día 14 en Portorož


Tras apenas dormir NADA comenzó el último día del encuentro con un desayuno casi inexistente. (Gonzalo: «El té estaba bueno»)


Y después de eso me fui a la ducha para arreglarme un poco y quitarme el tatuaje que tenía en el brazo. Para luego volvernos a juntar en el patio trasero para un pequeño Pleno por parte de Remo y luego hacer el “Juego de la Banana”, que consistía en colocarnos en fila haciendo el contorno de un plátano para ir girando y hablar todos con todos los miembros del encuentro y decirnos las cosas que más nos han gustado de los demás.


Después de que algunos soltaran lágrimas (y he de confesar que a mi casi se me escapan…) fuimos directamente a comer y tras eso la gente se fue a la playa, pero los españoles nos quedamos rellenando una “encuesta de reflexión” sobre el encuentro para luego tener tiempo libre para bajar a la calle a comprar algún souvenir, dormir una siesta o simplemente dar un paseo y comprar alguna porquería en el Mercator.


En torno a las 6 teníamos que volver a juntarnos como grupo para planificar esta noche y luego ir ya a cenar.


Cuando acabamos nos subimos Gonzalo y yo a escribir unas cartas hasta que nos llamaron para bajar al “GAME SHOW” de los ingleses… En el que mi equipo quedó empatado a puntos como siempre en la E.P.A. (aunque yo gané mi prueba y me llevé una camiseta!).


Cuando terminaron, y después de recoger, terminé de escribir las cartas y me llamaron para ir a la playa a pasar la última noche allí. Última y accidentada; problemas de celos, de alcohol, de peleas… Una bonita forma de despedirse del encuentro…


Pero en fin, al menos yo la disfruté y pude ver el amanecer en una cala entre Portorož y Piran. Ver el amanecer en el Adriático es algo alucinante también, la verdad… Una de esas experiencias inolvidables que guardaré en mi memoria para siempre :)






Día 15 en Venezia

Después de otra noche sin dormir absolutamente nada (esta vez de forma literal), a las 6 de la mañana fui a despertar a Marco para que terminase su maleta ya que el grupo de los alemanes (y Junia) se iban a las 7 en un par de taxis para Ljubljana y allí cogerían un tren para Hamburgo. Así que ya, desde tan temprano, comenzaron las despedidas y las consecuentes lágrimas.


Después subí de nuevo a la habitación para terminar de hacer yo mi maleta (que menos mal no estaban muy desperdigadas las cosas), y además me duché para aguantar ya todo el día.

Cuando terminamos Ángel y yo, nos bajamos a desayunar (el grupo de españoles con Teresa y Filipa). Y al acabar llegó Polona para decirnos que teníamos que hacernos nuestros propios sándwiches para comer hoy.


Cuando ya teníamos todo listo y estábamos todos, nos despedimos de los Eslovacos y de Aye (que se quedaban un poco más, ya que se iban después de comer), y tras bajar la cuesta y antes de que llegara el autobús también nos despedimos de los eslovenos (con más y más lágrimas).


Luego cogimos el autobús con dirección Marco Polo (Venezia), dónde cogían el avión los ingleses, italianos y portugueses, y que por culpa del mal estado de la carretera estos últimos casi pierden el vuelo!

Tras otra despedida rápida más emotiva, dura y con todavía más lágrimas… Nos volvimos al autobús ya solo el grupo de España con una buena sesión de yeleo (en la que se confesaron todos los rumores del encuentro) de camino al aeropuerto de Treviso, donde tuvimos que esperar unas 7 horas hasta que pudimos facturar y embarcar para terminar finalmente nuestro viaje. (Con unos pequeños inconvenientes con la cola de embarque, en la que nos equivocamos…).


Tras unas 3 horas de vuelo llegamos a Málaga, fuimos a por las maletas y nos despedimos entre nosotros en el lugar dónde hace dos semanas nos encontramos para comenzar esta aventura.

Han sido 2 semanas complétamente “osem”, que se me han pasado volando pese a tooooodas las cosas que hemos hecho y que nos han ocurrido. He conocido a la que ahora es ya parte de mi familia (unas 60 personas en total!), con quienes he compartido prácticamente todo.

Ha sido una experiencia alucinante, que ha superado extensamente mis expectativas. Espero poder repetir el año que viene (dónde sea!), aunque no creo que aguante tanto tiempo sin ver a esta gente… Así que a ver si es cierto los que dijeron que vendrían, y sino tendré que plantarme yo en sus casas!




Día 14 en Portorož

Tras apenas dormir NADA comenzó el último día del encuentro con un desayuno casi inexistente. (Gonzalo: «El té estaba bueno»)

Y después de eso me fui a la ducha para arreglarme un poco y quitarme el tatuaje que tenía en el brazo. Para luego volvernos a juntar en el patio trasero para un pequeño Pleno por parte de Remo y luego hacer el “Juego de la Banana”, que consistía en colocarnos en fila haciendo el contorno de un plátano para ir girando y hablar todos con todos los miembros del encuentro y decirnos las cosas que más nos han gustado de los demás.


Después de que algunos soltaran lágrimas (y he de confesar que a mi casi se me escapan…) fuimos directamente a comer y tras eso la gente se fue a la playa, pero los españoles nos quedamos rellenando una “encuesta de reflexión” sobre el encuentro para luego tener tiempo libre para bajar a la calle a comprar algún souvenir, dormir una siesta o simplemente dar un paseo y comprar alguna porquería en el Mercator.


En torno a las 6 teníamos que volver a juntarnos como grupo para planificar esta noche y luego ir ya a cenar.

Cuando acabamos nos subimos Gonzalo y yo a escribir unas cartas hasta que nos llamaron para bajar al “GAME SHOW” de los ingleses… En el que mi equipo quedó empatado a puntos como siempre en la E.P.A. (aunque yo gané mi prueba y me llevé una camiseta!).


Cuando terminaron, y después de recoger, terminé de escribir las cartas y me llamaron para ir a la playa a pasar la última noche allí. Última y accidentada; problemas de celos, de alcohol, de peleas… Una bonita forma de despedirse del encuentro…


Pero en fin, al menos yo la disfruté y pude ver el amanecer en una cala entre Portorož y Piran. Ver el amanecer en el Adriático es algo alucinante también, la verdad… Una de esas experiencias inolvidables que guardaré en mi memoria para siempre :)