domingo, 11 de mayo de 2014

Día 8 en Bratislava
















Pues como al final ayer me fui a buena hora a la cama, hoy me he levantado a las 6:30 de forma natural y me he permitido volver a dormir otro ratito hasta las 7:30!


Entonces me levanté, recogí mis cosas y me salí fuera para no molestar a mis compañeros de habitación.


Una vez fuera, guardé todo lo guardable en la maleta grande (ya que iba facturada y no llegaba ni a 15kg), y desayuné en el jardín trasero del Hostal con el chico de la recepción, mientras hablábamos del clima tan raro de Eslovaquia.


A las 8:20 me despedí y salí a la puerta dónde, puntual como sólo saben en centro-europa, llegó mi autobús en dirección al Aeropuerto. (Me encantó que los autobuses urbanos sean todos eléctricos)


Cuando llegué al aeropuerto encontré rápidamente mi puerta y ventanilla de facturación, y no es sólo porque el aeropuerto de Bratislava sea pequeñito… Sino porque ya se veía el destino y la gente que volvía a Málaga eran todos autóctonos…


Pasé los controles, me fui a la cola para entrar al avión y me puse mis casos para aislarme de todo. Una vez dentro, disfruté de mi asiento con ventanilla y me perdí en mis pensamientos casi hasta llegar de nuevo a casa


Realmente me ha gustado mucho la experiencia, el seminario, las actividades, los workshop y, por suepuesto, la gente con la que he compartido esta semana!


La ciudad de Bratislava la he dejado en un punto aparte, porque creo que merece una explicación aparte… Y es que si bien hasta el miércoles no pisé realmente Bratislava, tampoco es que ese día me diera tiempo a mucho más que el Puente y el Castillo y no pude formarme una opinión. El jueves el paseo fue aún más escaso, más rápido, pero al menos la experiencia de Kopčany fue maravillosa. Y ya, por fin, ayer tuve tiempo para recorrer la ciudad a mi aire, a mi ritmo. Pude perderme y encontrarme, descubrir cosas nuevas, hablar con gente nueva. Aprendí de su historia antigua, reciente y moderna. La gran lástima es no saber si volveré a esta ciudad (supongo que si, aunque sea como excusa para ir a Viena), pero a la vez creo que tengo un recuerdo muy completo en mi memoria de este viaje.


Otra vez más agradecer a la gente, a todos ellos, esta maravillosa semana. Todos y cada uno de los días me ha aportado algo único, algo nuevo, algo que espero no perder ni olvidar.


Nuevas y viejas amistades, buenos momentos, mejores situaciones… No han sido como las dos semanas (casi más de vacaciones) en Eslovenia, pero en una semana y con menos gente se ha podido exprimir y aprovechar más el tiempo.


Vuelvo a casa con una sonrisa, con el corazón a 100 por hora y con más energía de la que podía imaginar. Ahora toca seguir así y aprovechar todo esto :)


Ďakujem!


































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