Y aunque los castillos de naipes puedan ser grandes y preciosos, con una simple brisa pueden caer… Y es que esta noche comenzó como la más divertida y activa del encuentro, y ha terminado siendo la más rara y accidentada casi del año.
Al final, entre unas cosas y otras, me levanté de forma natural a las 7 de la mañana… Así que me puse en pie y di un paseo por la zona (hasta las 8, más o menos) que volví a la habitación y ya bajé para desayunar.
Una vez allí nos pusimos a hablar de toooodos los cotilleos de la noche anterior y luego subimos a preparar las maletas para irnos a dar un paseo guiado por Maribor.
Primero fuimos a ver un par de zonas del extrarradio y luego fuimos entrando al centro hasta la 1 que entramos a comer a un restaurante que estaba justo al lado del pub al que fuimos anoche. La comida estaba deliciosa: había salchichas con cebolla y pan relleno de queso o espinacas.
Cuando terminamos la comida nos acercamos a tomarnos un Kepika (helado) para combatir el calor que asolaba la calle y además hacer tiempo antes de emprender un camino de unos 50 minutos hasta llegar a una piscina municipal en la que echamos la tarde completa.
Alrededor de la 7:30 nos fuimos para el autobús (nos negábamos a andar de nuevo todo el trayecto) y volvimos a la residencia para cenar, ya que estábamos hambrientos y muy cansados.
Nos dimos una dicha, cenamos y jugamos al juego de la silla y luego al de los abrazos.
Cuando acabamos, nos subimos a la sala común de la 4ª planta a seguir con los preparativos de nuestro WorkShop para mañana.
Yo casi caigo dormido en varias ocasiones, así que nada más terminar volvimos a las habitaciones para poder descansar.
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