Hoy he pasado una mala noche, levantándome varias veces y sin poder conciliar el sueño profundo… Pero, al menos, el día amanece post-lluvioso y listo para ser aprovechado.
Tras un pequeño desayuno decidimos ir primero a la estación de Termini a probar suerte mirando billetes para Florencia para mañana…
¡Y bingo! Encontramos billetes a 20€ para ir prontito (7:30) y volver tarde (21:00). Tendrá que ser un día rápido e intenso, pero seguro que merece la pena
Cuando ya guardamos los billetes nos dispusimos a recorrer las iglesias que nos quedaban, y comenzamos por la más cercana: la Basílica Santa Maria la Maggiore. Que es sumamente gigante e impresionante, aunque habría que buscar medidas de conservación para el techo de os nave principal que ya está comenzando a hundirse. En el ábside había una escultura de Pío Nono (Pío IX) rezando frente a unas reliquias de la Santa Croce.
Luego continuamos por Vía Cavour, bajando hasta llegar a la escalinata de la Basilica di San Pietro in Vincoli, donde además del santuario con las cadenas que apresaron a Jesús, podíamos ver al impresionante y monumental Moises de Miguel Angel.
Después de salir y sentarnos a escribir un poco estas líneas en el borrador del blog (que hasta ese momento no habíamos parado ni un segundo), decidimos bajar hasta San Giovani Laterano.
Cuando llegamos a la enorme basílica, entramos por la puerta lateral. Y así nos encontramos con las 12 enormes esculturas de los apóstoles, y el ábside con el trono papal (de cuando era residencia de la santa sede).
Además cuenta con una fachada impresionante, con figuras enormes sobre la puerta… Aunque en la plaza de enfrente tenían montado un escenario gigante con música que rompía un poco con la estética del lugar, pero bueno.
Cuando salimos cruzamos la calle para entrar en una pequeña iglesia, que ni siquiera tiene forma ni apariencia de iglesia… Pero dentro esconde grandes reliquias en su Sancta Sanctórum, y sobre todo es famosa por tener la Scala Santa (Recubierta de madera de nogal para que los fieles la puedan subir de rodillas).
Como no había mucho que ver, salimos ya con algo de hambre y nos fuimos al Pizzarito Pastarito que había enfrente a comernos un Rissoto de salchichas y unos Ravioli de carne con una salsa de queso y nueces… ¡Delicioso!
Salimos de ahí llenos a reventar, así que fuimos en autobús de vuelta a casa para quedar con Irene e irnos al Trastevere a ver Campo dei Fiori de día y a comprar algún detallito que aun quedaba. Aunque no podíamos estar mucho, ya que estaba oscureciendo y además mañana toca madrugar
Aunque antes de eso, nos acercamos a la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri que aun no habíamos visto, pero pese a ser muy grande decepcionó por no tener apenas nada.
Y ya de ahí, desde la Piazza della Repubblica hasta Campo di Fiori fuimos a pie…
Nada más llegar a la plaza fuimos directos hacia el Palazzo Spada, dónde había un efecto óptico suuuuuper interesante que había creado Borromini. Donde también había muchos cuadros, pero salvo el Episodio de Susana y los Viejos y el de Artemisa Gentileschi no había nada más interesante.
Cuando salimos, las chicas se fueron a mirar ropa y yo me tomé un Crêpe con Nutella bueniiiisimo
Y de ahí a Isla Tiberina, para dar un pequeño paseo y completar así todo lo que nos faltaba por ver de Roma. Que incluso entramos en una iglesia rarísima que allí había, demasiado moderna pero intentaba aparentar ser muy antigua. Además de tener unos frescos muy nítidos no tenía nada destacable.
Así que salinos de la zona y fuimos para coger el tranvía de vuelta a casa, aunque ni con esas nos libramos de has locuras de Roma… Y es que el tranvía tenía los carteles rotos.
En fin, ya es hora de irse a la cama (aun sin sueño), que mañana hay que madrugar muchísimo… Que Firenze nos espera
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