Hoy a Irene le costó levantarse más de la cuenta, pero como nos habíamos duchado anoche no había problema.
Desayunamos los Cheerios que nos quedaban y probamos los nuevos Shreddies, además de un té y una tostadita.
Después de coger las provisiones para el día, y ropa de abrigo para el frío, cogimos el coche y fuimos a Balloch para poder ver el Loch Lomond. (y de camino atravesamos Glasgow!)
Una vez allí, aparcamos el coche e hicimos un caminito precioso entre árboles para llegar al lago (dónde Iri, oh, sorpresa, se encontró con más perritos!).
Paseamos por las orillas del lago hasta llegar al castillo, y de ahí bajamos a unas ruinas reconvertidas en un memorial para algunas personas.
Cuando volvimos al coche, decidimos comer antes de emprender el camino de regreso, pero yendo antes a Stirling!
Tras un viajecito en coche, aparcamos en el Bellengeich Cemetery, bajo el castillo de Stirling.
Dentro del castillo había varias salas explicando las distintas funciones de cada habitación, y otras que tenían objetos y trajes para tocar y probar (Iri se vistió de doncella y yo de arlequín). Además, una de las torres era un museo de la armada escocesa desde el siglo XIV hasta los soldados actuales, pasando por ambas guerras mundiales.
Cuando salimos del castillo, y ya empezaba a chispear, paramos a tomar un helado antes de subir al coche par bajar al monumento de William Wallace.
Que, aunque estaba cerrado, pudimos ver por fuera (e Iri vio un perrito al que pudo acariciar!)
Al llegar arriba y estar cerrado, nos tuvimos que bajar a pie, mientras nos llovía encima, de nuevo al coche para volver pronto a casa (y parar antes en un supermercado a comprar algo más para cenar).
Tras bajar la basura y devolver el coche, ya nos quedamos tranquilos en casa descansando que mañana toca quemar Edinburgh!!
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