miércoles, 13 de mayo de 2015

Día 6 en Edimburgo

Hoy el día, como cualquiera de despedida, ha sido corto y distinto a los demás. Pudimos dormir un poco más (pese a despertarme con otro grito de pesadilla de Iri: “Papaaaa!”), aunque al despertar tuvimos que hacer las maletas al poco de desayunar.
Cuando acabamos, bajamos a la parte de atrás del edificio dónde se encontraba el lago que daba nombre a la calle: Lochend Loch. En el que la gente iba con sus perritos (Sí, Irene se ha parado a acariciar y jugar con todos los que nos hemos cruzado!), y además hemos estado lanzando pan a las aves que había en el agua, y viendo algunas esculturas talladas en madera que había allí.

Con tiempo suficiente, subimos a casa para recoger el equipaje y despedirnos de nuestro casero y emprender camino al aeropuerto. El viaje lo hicimos en bus, el 35, que aunque tardase como una hora daba un buen paseo por el casco histórico de Edimburgo (Iri y yo nos sentamos en la planta de arriba!).

Cuando llegamos al aeropuerto, Iri y yo nos compramos unos sándwiches de Bacon&Huevo y Queso&Cebolla para comer (acompañado del Irn-Bru que nos sobró de casa). Una vez acabamos, subimos a pasar el control de seguridad y esperar a la puerta de embarque (momento en el que Iri aprovechó para gastar las últimas libras en comprar chocolatinas).

El vuelo fue bien, algo largo debido a un retraso por niebla, pero bastante cómodo ya que tuvimos un asiento libre (lo que le dio a Iri la oportunidad de tumbarse para dormir más cómoda).

Cuando llegamos a Málaga recogimos el coche y fuimos a cenar al Nuevo Vietnamita de Torremolinos para darnos el último homenaje antes de volver a la rutina. Al acabar la deliciosa cena, repartimos los souvenirs y me trajeron a casa para descansar (que en unos días vuelvo de viaje, pero a Madrid a acompañar a la campeona!)

No tengo palabras para describir lo que pienso y lo que siento tras este viaje. Mi primer viaje con Irene. Mi primer viaje a UK (Gibraltar no cuenta!)… Un viaje lleno de simbologías, de sentimientos y de emociones. Un destino que tenía marcado en el corazón antes incluso de visitarlo. Una compañía más que inmejorable, con situaciones y momentos que han hecho que el día a día hayan sido aún más completo…
La mitad de Escosuecia, la cuna de William Wallace, la tierra de la libertad… Tantos sentimientos por un lugar al que espero poder repetir.

Mòran taing!


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