viernes, 15 de mayo de 2015

Día 7 en Bratislava

Hoy el día comenzó muy pronto (y eso que ayer acabamos muy tarde) con la despedida de Petra que se fue a las 7 de la mañana, pero no quiso despertarnos así que no pude despedirme.
Poco después, a las 8, sonó mi despertador… Que me había puesto 3 alarmas “por si acaso”. Y al poco apareció Arantxa para despertarnos por si acaso.
Bajamos a desayunar todos juntos, aunque con prisas ya que ellas dos se iban a las 9:15 para coger un tren hasta Viena, luego un avión hasta Frankfurt y ya de ahí otro hasta Bilbao… Entre unas cosas y otras, ni los eslovenos ni ellas dos llegarán a casa antes de las 6 de la tarde.

Después de desayunar estuvimos recogiendo las habitaciones, duchándonos y aseándonos por última vez hasta que nos diera la hora de irnos.
Aunque en el último momento hubo un cambio de planes y Elena, Luke y Liam se fueron antes y directos al aeropuerto en coche, y luego ya vinieron a recogerme para acercarme a la estación de tren desde dónde comenzó mi andadura solitaria por Eslovaquia.

A las 12:30 salió el tren desde Senec en dirección a Bratislava. Me enchufe los cascos, me puse música y me metí en mi mundo imaginando cuantas cosas quiero cambiar en mi vida mientras miraba el paisaje pasar a toda velocidad… ¿Seré capaz de llevar todos estos cambios a cabo cuando llegue a casa?

Una vez que llegué a la estación de tren de Bratislava, me fui derecho al Hostal a dejar mis cosas. El sitio es genial, muy grande, moderno, cool, y hay muy buen ambiente!
Estoy en una habitación decorada como “Finlandia” (al lado hay una de España, que a ver si puedo ver!), muy amplia y con espacios para guardar de todo.
Me han dado un mapa y una pulsera que me hace 10% de descuento en casi todos lados, así que me fui a ir a explorar la ciudad aprovechando el solazo y los 22ºC que hacía en la calle!

Como mi hostal estaba cerca de la estación de tren, me sabía ya de memoria el camino al centro (ya que habíamos pasado por allí tanto el día de la preparación como el día de la actuación en Kopčany). Llegué hasta la casa del presidente, luego bajé hasta la plaza central y me encontré con esta famosa estatua que no recordaba que estuviera en Bratislava!

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Después de eso pasé a comprar un imán para la nevera (que, por cierto, creo que el día que me independicé me llevaré los imanes de mis viajes y así comenzaré a adornar mi propia nevera!) y también compré unas postales… aunque volviendo mañana, ya no tiene sentido mandarlas y las daré en mano.

Tras comprar una botella de agua (sin gas!) para mitigar el calor y el cansancio, me animé a subir al castillo una vez más para poder ver el Danubio desde arriba y la maravillosa vista de 3 países: Austria + Eslovaquia + Hungría (y, en momentos así, echaba en falta no haber traído la cámara…).

Cuando bajé de allí, decidí ir hacia el palacio de la Ópera en lugar de cruzar el puente, y me encontré con un Free-Tour a punto de comenzar, así que me uní sin pensármelo!
Paseamos por todo el casco viejo de la ciudad, con una guía fantástica explicando entresijos históricos de la ciudad y anécdotas graciosas y curiosas; como la placa conmemorativa de la primera bruja quemada en la ciudad…

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Luego, poco a poco, fuimos yendo a las iglesias, edificios gubernamentales (con explicaciones histórico-políticas de Checoslovaquia y de la República actual de Eslovaquia) hasta que finalmente salimos a la parte “nueva”, pero que al haber estado sometida al comunismo soviético tantos años parecía una zona vieja abandonada (algún hospital que parecía caerse a pedazos incluido). Aunque también tienen edificios nuevos y modernos como una impresionante iglesia azul en la que estaba teniendo lugar una boda!

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Una vez acabé el tour, decidí perderme por las calles de esta mágica ciudad (que aunque el primer día no me gustó, hoy ha acabado seduciéndome enteramente…).
Encontré cosas curiosas, como una estatua de un Oso (como los de Berlín)

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O también un punto en el suelo que marcaba la distancia con otras capitales del mundo, sorprendiéndome la diferencia de distancia entre Madrid y otras, que parecen más lejanas.

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También me chocó lo increíblemente cerca que está Viena, haciendo de estas dos ciudades la dos capitales más próximas entre si del mundo (si omitimos el Vaticano-Roma).

Cuando empezaba a notar la fatiga en las piernas me dispuse a buscar el primer Billa (el supermercado local de aquí) para comprar algo de comer para desayunar mañana y algo de agua para esta noche, y volverme al hostal a descansar un poco y guardar las cosas en la maleta, y dejar más o menos preparado el tema del autobús de mañana para ir al aeropuerto.

Después de cenar algo en el horario europeo, volví a la habitación a echarme un rato en la cama a hablar por el móvil con la gente, subir algunas fotos e intentar arreglar los problemas de WordPress con Twitter…….
A todo esto que llegaron nuevos inquilinos para la habitación: 3 estudiantes de Santander y un chico marroquí. Así que me puse a hablar con ellos a ver qué planes tenían para hoy, cuánto tiempo llevaban aquí, etc.

Pero ellos tenían mucha idea de salir a desfasar y yo estaba bastante cansado, además que mañana tengo que levantarme pronto para coger el autobús para ir al aeropuerto. Así que se fueron y yo me quedé tranquilito en pijama recogiendo la maleta y dejando todo listo para mañana.

Parece que el último día de viaje ya llega a su fin… Y que sensación más rara tengo en el pecho; por una parte estoy loco por volver a Málaga por todo lo que allí me he dejado, con ganas también de retomar viejos proyectos y ponerme al máximo con un montón de cosas… Pero por otro lado, tengo ganas de no-volver. De continuar mi aventura por el mundo, de encontrar un trabajo, de perderme por Europa… Tengo ganas de encontrarme a mi mismo.
Al menos se que ahora que vuelvo, tengo las pilas mentales cargadas al 100% y un subidón de autoestima para enfrentarme a un montón de cambios! A por todas!!


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